Beto ciudadano sí
pudo votar
Por: Por: Libertad
Hernández 2012-07-06
Beto sí pudo votar. Semanas antes del 1º. de julio no había
certeza de si iba a poder ejercer su derecho y su deseo de participar en las
elecciones para presidente de Mexico, jefe de gobierno del Distrito Federal y
legisladores. María Elisa Salas fue funcionaria de la casilla en la que le
tocaba votar a su hermano con limitaciones de movimiento y de lenguaje por una
parálisis cerebral.
Pero se decepcionó cuando el capacitador electoral le dijo que
José Alberto no iba a poder votar porque el artículo 266, numeral 5 del Código
Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE) señala que
no se permite el voto de personas “privadas de sus facultades mentales”.
No es caso de José Alberto, debido a que no controla sus músculos, lo que él
requiere son apoyos para expresar su voluntad y para conducirse en la vida
diaria. Pero lamentablemente es común que se confunda la parálisis cerebral con
padecimiento mental.
Elisa se inconformó y buscó la forma de lograr que Beto participara como todo ciudadano. Beto, a sus 20 años, estaba involucrado en el tema, siguió todos los debates entre candidatos a la Presidencia, se entusiasmó con el movimiento de estudiantes conocido como #Yosoy132 . Apoyado en su herramienta de comunicación aumentativa (un cuaderno con íconos ordenados por temas y en línea horizontal y vertical para cruzarlos y expresar ideas y voluntades) participó con su familia y con sus compañeros de escuela en la discusión sobre qué partido ofrecía la mejor opción y cual la peor.

IFE refrendó el derecho a la no
discriminación
Elisa, Beto y su familia, con el apoyo del Lic. Agustín de Pavía
quien hace abogacía por los derechos de las personas con discapacidad desde la Comisión Mexicana
de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH), lograron
que hubiera certezas para Beto. A una semana de las elecciones, De Pavía
presentó una “reclamación” por discriminación contra el IFE ante el Consejo
Nacional para Prevenir la Discriminación CONAPRED, que a su vez pidió al IFE
que informara sobre las medidas que implementaría para garantizar el derecho al
voto de todas las personas con discapacidad, sin distinción, con base en los
compromisos asumidos por México en la Convención sobre
los Derechos de las Personas con Discapacidad.
La respuesta satisfactoria –porque hubo una que seguía dejando en el criterio del funcionario de casilla la posibilidad de que Beto o alguien como él pudiera votar -- llegó el 27 de junio en una comunicación de la Dirección Ejecutiva de Capacitación Electoral y Educación Cívica del IFE dirigida a todos los funcionarios implicados en la organización de las elecciones en la que establece que a fin de que la institución cumpliera con el objetivo de “brindar garantías de participación sin discriminación” a todo ciudadano mexicano con credencial de elector y con alguna discapacidad física, mental o de cualquier tipo, “no se podrá discriminar y en consecuencia, limitar o restringir el derecho de votar a las personas con cualquier tipo de deficiencia física, mental, intelectual o sensorial”. Y señala que el Art. 266 , 5 del COFIPE sobre personas privadas de sus facultades mentales “nunca debe ser considerada una condición similar a las diversas discapacidades físicas o mentales”.
Con esta comunicación quedaban despejadas las dudas de Beto y su familia; nadie podía impedirles que él votara con apoyos. También en los días previos el colectivo La Pirinola A.C elaboró, en acuerdo con el capacitador del IFE Roberto Altuzar, una guía rápida para los ciudadanos funcionarios de casilla sobre cómo facilitar el voto de PCD.
Fueron acciones de útlima hora, pero acciones necesarias, pues el tema de los derechos de esta población aún sigue siendo secundario en las instituciones mexicanas.
Terreno despejado
Y llegó el día, uno muy importante para José Alberto, el día en que estrenaría un derecho como ciudadano. Le tocó votar en una concurrida casilla en la elegante zona residencial del Pedregal de San Jerónimo, al sur de la ciudad de México. La gente estaba formada en orden, la mayoría muy bien ataviada, mujeres en altos tacones, jeans ajustados o los leggins de moda; los hombres en ropa casual, pero elegante. Las mesas de votación estaban colocadas en el patio de una escuela bajo una carpa, sin obstáculos adentro, pero la entrada al patio era una pequeña puerta con un gran escalón. Sí, el papá y un hermano de Beto tuvieron que alzar la silla de ruedas para poder entrar.
De pronto comenzó a llover o a “chispear” como decimos en México, ese goteo constante que no deja de caer y que va mojando de a poco. Suficiente agua para que toda esa gente elegante buscara cómo refugiarse rápidamente. Eso agregó tensión a la escena, donde los ciudadanos funcionarios de casilla estaban abrumados de por sí atendiendo a la gente.
Como Beto iba en silla de ruedas, tenía prioridad para pasar y
mostrar su credencial sin tener que hacer fila. Su mamá la llevaba en la
mano y la entregó al presidente de la mesa, quien rápidamente localizó el
nombre en las listas de electores. El ambiente era de tensión, no por la
presencia de Beto, sino por las señoras que exigían al presidente de casilla su
derecho a no mojarse y se agolpaban bajo la carpa donde había mesas de
funcionarios, urnas y representantes de los partidos políticos, vigilantes de
cualquier movimiento en falso.
Y para agregarle emoción, esta reportera con su cámara fotográfica
siguiendo a Beto, su mamá y su asistente personal. Aunque de manera
apresurada, mi compañero reportero Daniel Shifter y yo nos presentamos y
acreditamos en la mesa como observadores electorales y en particular,
observadores del voto de personas con discapacidad . Anuncié que iba a tomarle
fotos. El presidente de la casilla únicamente me preguntó si ya le había
pedido permiso a la familia y no tuvo inconveniente en dejarme entrar y hasta
invadir el espacio de los funcionarios de casilla.
Pero el horno no estaba para bollos; en una jornada electoral muy
observada y en un entorno de desconfianza entre los representantes de los
partidos políticos por las prácticas de fraude conocidas y otras insospechadas,
el escandaloso click de mi cámara –zwrishchzzz—hizo saltar de su asiento al
representante de un partido que gritó desde el otro lado de la mesa ¡hey,
está prohibido tomar fotos!
En tanto, no podíamos perder el instante en el que doña Josefina, mamá
de Beto, se colocaba frente a él mostrándole una mica con los emblemas de los
partidos para que señalara con la vista el de su elección. A la protesta
respondí también con un grito “amable” mostrando mi acreditación del IFE – ¡Soy
observadora del voto de las personas con discapacidad! No estoy fotografiando
las boletas, sólo al joven.— Mientras, doña Jose marcaba las boletas con
la mampara móvil que le acercaron a la mesa los funcionarios de casilla para
facilitarle la tarea.

Ella también estaba apresurada y nerviosa por el amontonamiento de
gente, la presión de las señoras que no querían despeinarse con la lluvia y las
suspicacias de los otros observadores. Además había gente del ámbito
artístico y empresarial que llamaban la atención de los presentes.
Alguien a mi lado dijo -- Olegario, te toca esta fila -- y sí, se trataba
de Olegario Vázquez Aldair, heredero y director del corporativo de medios Grupo
Imagen, todo engominado y perfumado.
Familia, misión cumplida
A fin de cuentas, la familia Salas lo logró. Una vez marcadas las boletas, don Guillermo, el papá de Beto, las tomó para ir a depositarlas a las urnas. Una atenta funcionaria se acercó a poner tinta indeleble en el pulgar de José Alberto, mientras otro marcaba su credencial de elector dejando testimonio de su participación en este acto cívico. Por último, Antonio, el asistente personal de este joven y quien siempre estuvo a su lado, lo condujo a la salida en la silla de ruedas.
Misión cumplida. Con gotas de sudor en la frente a pesar del frio, con los cabellos mojados y abriendo los paraguas, la familia Salas sonreía. De esto se trata cuando se habla de la toma de decisiones con apoyos para facilitar el ejercicio de derechos de las personas con discapacidades.
Don Guillermo estaba satisfecho: “Estamos muy agradecidos con todos los funcionarios de casilla, todos fueron muy comprensivos y ayudaron a que saliera bien todo. Todo mundo vio por quien votó o el que quería vio pero ni modo porque es una forma en que haya confianza y que se vea que está escogiendo a aquel partido por el que él decide y él es muy claro, aunque no habla, con su expresión facial se puede ver claramente por cuál decide.”
Su hermano Fernando manifestó un deseo: “la verdad estoy muy contento porque sí se pudo hacer esto con regularidad y ojalá y en el resto de la República haya este tipo de oportunidades. ”
Daniel Schifter ya había tenido oportunidad de entrevistarlos para el programa de La Pirinola gira en la radio, y les preguntó qué les había parecido la accesibilidad, dijeron que en general no tuvieron problemas.
Antonio Ortega, su asistente, nos platicó sobre el papel que él juega en
la vida cotidiana de Beto: lo apoyo en todo, vestirlo, bañarlo, llevarlo a la
escuela”. Don Guillermo dijo de Antonio “lo quiere mucho, yo veo que cuando le
pasa algo se preocupa, es muy buena persona y se ha tomado muy enserio su
trabajo.”
José Alberto lo logró, fue un trabajo de equipo. Y su primera vez
ejerciendo el voto provocó el activismo de su hermana Elisa, quien al llamar la
atención sobre una deficiencia en la capacitación a ciudadanos funcionarios de
casilla, logró que el IFE diera un paso más allá de lo que establece la ley
electoral y refrendara el derecho a la no discriminación de todas las
personas con discapacidad.
Audio (entrevista con familia Salas)

Sensibilidad y
educación cívica facilitarían el voto de personas con discapacidad
Por: Por: Libertad
Hernández Santiago 2012-07-06
Como parte del ejercicio de observación electoral al que denominamos “Yo
Elijo”, una iniciativa de La Pirinola A.C en conjunto con Fuerza Ciudadana y
Dis-capacidad.com, Daniel Schifter, joven reportero de La Pirinola, amante
de la música, con discapacidad por síndrome de Asperger, y esta
reportera salimos el pasado domingo 1 de julio a conocer si las personas con
discapacidad en la ciudad de México ejercen su derecho a votar como todo
ciudadano y si las casillas de recepción del voto, los ciudadanos funcionarios
que las atienden y el entorno social y físico están preparados para facilitar
este derecho.
En grupos de 2 o tres personas, entre quienes había personas con
discapacidad visual, auditiva, motora e intelectual, recorrimos varias zonas de
la ciudad. Estuvimos reportando en twitter como #YoElijoMX

Se trató de la jornada electoral más concurrida en México, según ha informado el Instituto Federal Electoral (IFE), con 63% de participación de los ciudadanos registrados. En la capital mexicana la participación fue del 66% , 4 millones 770 mil personas acudieron a las casillas, un récord.
No se tiene registro de cuántos electores inscritos tendrían alguna discapacidad, el Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF) no tiene ese dato, como no lo hay tampoco a nivel federal. Pero más allá de la cantidad de votantes, lo interesante era ver si jóvenes y adultos con discapacidad estarían interesados en participar y si podrían hacerlo.
En México, hay que decirlo, la historia de las elecciones está marcada por la sombra del fraude y la desconfianza entre partidos políticos por las trampas que se sabe, hacen unos y otros para ganar. Por ello son ciudadanos elegidos al azar y capacitados por la autoridad electoral, los encargados de recibir el voto de los ciudadanos, verificar que cuenten con una credencial válida y que sólo voten una vez. Con la debida capacitación, son los ciudadanos funcionarios de casilla la máxima autoridad en las mesas de votación, ellos deciden si alguien cumple o no las condiciones para votar.
También hay que decir que los lugares donde se colocan las casillas están dentro de la comunidad, están en el patio de una casa del vecindario, en una escuela, en centros deportivos e instalaciones consideradas neutrales. Esto hace que no haya un estándar en las condiciones de accesibilidad física en las casillas. La autoridad electoral busca, según nos explicaron en la capacitación como observadores, que haya las mejores condiciones de accesibilidad, pero no siempre encuentran los lugares adecuados. La misma falta de accesibilidad que hay en general en la ciudad de México, se reproduce en el universo de las mesas de votación.
Con Daniel recorrimos 12 casillas durante toda la jornada en la delegación Magdalena Contreras, a lo largo de avenida San Francisco, al sur poniente de la ciudad. En todas había obstáculos para las personas en silla de ruedas o usuarias de muletas o bastones. Hubo una notoria participación de personas de la tercera edad, con dificultades para caminar, y algunas se quejaban de esta falta de accesibilidad. Pero ahí lo que está ausente es la idea de accesibilidad en las construcciones. Aquí algunos ejemplos:
- Una entrada con una amplia banqueta aparentemente sin obstáculos, pero tan desgastada, que se atascaban las ruedas de una silla
- Una calle tan estrecha y de doble circulación, que quienes llegaban en auto se estacionaban sobre la banqueta, obligando a la gente a caminar por el asfalto
- Una señora nos señaló el riesgo de que la gente hiciera la fila justo al lado del paso vehicular
- Dentro de las casillas, para llegar a las mamparas para el voto en secreto había que subir o bajar escalones
- Encontramos varias entradas con amplias rampas, muy accesibles, pero rematadas con escalones al final.
En una de estas casillas encontramos a Mauricio, un joven con discapacidad motora por parálisis cerebral, que caminaba apoyado en bastones para no perder el equilibrio. A él no le ofrecieron el sello con el que cuenta el IEDF ni la mampara portátil que se puede apoyar en la mesa para mayor seguridad. Después de marcar sus boletas se acercó a la mesa para pedirle a una funcionaria que le ayudara a doblarlas. “No, no lo puedes ayudar”, dijo el presidente de casilla, “no está permitido”. Es por aquello de que el voto debe ser libre y secreto, pero nosotros intervenimos, aunque no nos estaba permitido, y le dijimos a la chica, “puedes ayudarle si él te está solicitando el apoyo, no hay problema.”
Mauricio nos dijo al salir de la casilla que tuvo temor de tirar la
mampara porque no tiene un buen soporte y que él recomendaría que para
solucionar estos problemas se implemente el voto electrónico para beneficio de
personas con discapacidad.

En general, los ciudadanos encargados de las mesas de votación
tenían poco conocimiento del material accesible con el que contaban, las
plantillas Braille, la mampara especial, el sello que se coloca en la muñeca,
que por cierto, le habría servido a Mauricio. Pero el presidente de casilla nos
dijo, “aquí tenemos el sello, pero el capacitador nos dijo que mejor lo
tuviéramos guardado”.
Para comprender cuáles son los obstáculos que persisten, hay que insistir en que en las elecciones no hay más discriminación o ignorancia sobre la discapacidad que la misma que hay en la vida cotidiana y en otros ambientes sociales. Los funcionarios de casilla nos compartieron anécdotas y expresiones como:
Para comprender cuáles son los obstáculos que persisten, hay que insistir en que en las elecciones no hay más discriminación o ignorancia sobre la discapacidad que la misma que hay en la vida cotidiana y en otros ambientes sociales. Los funcionarios de casilla nos compartieron anécdotas y expresiones como:
- "Vino un señor ya grande que no oía y había que gritarle
para que entendiera."
- "Recibimos a una muchacha con Síndrome de Down y pues como estaba malita dejamos que la acompañara su mamá."
- "Recibimos a una muchacha con Síndrome de Down y pues como estaba malita dejamos que la acompañara su mamá."
Entre las anécdotas que nos compartieron, un presidente de casilla nos
comentó que llegó un señor a pedirles si dejaban que su mamá, de 90 años,
votara desde su auto estacionado afuera de la escuela donde se instaló la
casilla. La instrucción es estricta en cuanto a que las boletas no deben salir
de la mesa. Pero todos convinieron en que podían darle las facilidades a la
señora que ya no podía caminar y que tenía mucha ilusión de votar como lo hacía
en cada elección. Dos funcionarios llevaron el material de votación hasta
el coche y ellos depositaron en las urnas las boletas marcadas por
la señora. Todos estaban felices de haberle facilitado la participación.
En general, encontramos gente dispuesta a eliminar las barreras, en la
medida de sus posibilidades. Un caso notable de solución a la falta total de
accesibilidad lo encontramos en otra casilla instalada en una escuela. Aunque
la mayoría de las mesas estaban a la entrada en un patio bastante accesible,
otra tuvieron que instalarla en un segundo patio al que se llegaba bajando un
bloque de 10 escalones. Algo imposible para usuarios de silla de ruedas,
bastones, con movilidad reducida y personas de la tercera edad.

Pero encontraron una solución: un funcionario recibía a la persona en el
patio de arriba, al pie de la escalinata y le pedía su credencial de elector,
iba por las boletas y se las levaba junto con la mampara especial para que
votara en secreto. El funcionario regresaba con las boletas marcadas y dobladas
para depositarlas en las urnas. Todo esto a la vista de los observadores
y representantes de partidos, para evitar suspicacias. Y se hizo la
accesibilidad.
Observamos que, en general, la ciudadanía eliminaba las barreras físicas
para favorece el voto de sus ciudadanos con discapacidad, --otros observadores
de #YoElijo reportaron en twitter que en Santo Domingo, un usuario de
silla de ruedas desistió de votar al no poder entrar a una casilla—aunque los
movía más la compasión que una conciencia sobre la no discriminación e igualdad
de derechos.
Daniel Schifter comentó sobre su participación como observador
electoral: “Yo me llevó que fue una experiencia padre porque pudimos dar
cuenta que las personas con discapacidad podemos ejercer nuestro voto
libremente y eso sirve para que el IFE siga haciendo estas tareas para incluir
más a las personas con discapacidad ya que tienen un derecho y es obligatorio
para elegir libremente a sus gobernantes.”
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