sábado, 31 de agosto de 2013

Reporte Libertad hernandez

Beto ciudadano sí pudo votar
Beto sí pudo votar.  Semanas antes del 1º. de julio no había certeza de si iba a poder ejercer su derecho y su deseo de participar en las elecciones para presidente de Mexico, jefe de gobierno del Distrito Federal y legisladores. María Elisa Salas fue funcionaria de la casilla en la que le tocaba votar a su hermano con limitaciones de movimiento y de lenguaje por una parálisis cerebral.
Pero se decepcionó cuando el capacitador electoral  le dijo que José Alberto no iba a poder votar porque el artículo 266, numeral 5 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos  Electorales (COFIPE) señala que no se permite el voto de personas “privadas de sus facultades mentales”.  No es caso de José Alberto, debido a que no controla sus músculos, lo que él  requiere son apoyos para expresar su voluntad y para conducirse en la vida diaria. Pero lamentablemente es común que se confunda la parálisis cerebral con padecimiento mental.

Elisa se inconformó y buscó la forma de lograr que Beto participara como todo ciudadano. Beto, a sus 20 años, estaba involucrado en el tema, siguió todos los debates entre candidatos a la Presidencia, se entusiasmó con el movimiento de estudiantes conocido como #Yosoy132 .  Apoyado en su herramienta de comunicación aumentativa (un cuaderno con íconos ordenados por temas y en línea horizontal y vertical para cruzarlos y expresar ideas y voluntades) participó  con su familia y con sus compañeros de escuela en la discusión sobre qué partido ofrecía la mejor opción y cual la peor.
                  Funcionario de casilla revisa la credenical de Beto
 
IFE refrendó el derecho a la no discriminación
Elisa, Beto y su familia,  con el apoyo del Lic. Agustín de Pavía quien hace abogacía por los derechos de las personas con discapacidad desde la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los  Derechos Humanos (CMDPDH),  lograron que hubiera certezas para Beto. A una semana de las elecciones, De Pavía presentó una “reclamación” por discriminación contra el IFE ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación CONAPRED, que a su vez pidió al IFE que informara sobre las medidas que implementaría para garantizar el derecho al voto de todas las personas con discapacidad, sin distinción, con base en los compromisos asumidos por México en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.  

La respuesta satisfactoria –porque hubo una que seguía dejando en el criterio del funcionario de casilla la posibilidad de que Beto o alguien como él pudiera votar --  llegó el 27 de junio en una comunicación de la Dirección Ejecutiva de Capacitación Electoral y Educación Cívica del IFE dirigida a todos los funcionarios implicados en la organización de las elecciones en la que establece que a fin de que la institución cumpliera con el objetivo de “brindar garantías de participación sin discriminación” a todo ciudadano mexicano con credencial de elector y con alguna discapacidad física, mental o de cualquier tipo,  “no se podrá discriminar y en consecuencia, limitar o restringir el derecho de votar a las personas con cualquier tipo de deficiencia física, mental, intelectual o sensorial”.  Y señala que el Art. 266 , 5 del COFIPE sobre personas privadas de sus facultades mentales “nunca debe ser considerada una condición similar a las diversas discapacidades físicas o mentales”.

Con esta comunicación quedaban despejadas las dudas de Beto y su familia; nadie podía impedirles que él votara con apoyos. También en los días previos el colectivo La Pirinola A.C elaboró,  en acuerdo con el capacitador del  IFE Roberto Altuzar, una guía rápida para los ciudadanos funcionarios de casilla sobre cómo facilitar el voto de PCD.

Fueron acciones de útlima hora, pero acciones necesarias, pues el tema de los derechos de esta población aún sigue siendo secundario en las instituciones mexicanas. 
Terreno despejado

Y llegó el día, uno muy importante para José Alberto, el día en que estrenaría un derecho como ciudadano.  Le tocó votar en una concurrida casilla en la elegante zona residencial del Pedregal de San Jerónimo, al sur de la ciudad de México. La gente estaba formada en orden, la mayoría muy bien ataviada, mujeres en altos tacones, jeans ajustados o los leggins de moda; los hombres  en ropa casual, pero elegante.  Las mesas de votación estaban colocadas en el patio de una escuela bajo una carpa, sin obstáculos adentro, pero la entrada al patio era una pequeña puerta con un gran escalón. Sí, el papá y un hermano de Beto tuvieron que alzar la silla de ruedas para poder entrar.
De pronto comenzó a llover  o a “chispear” como decimos en México, ese goteo constante que no deja de caer y que va mojando de a poco.  Suficiente agua para que toda esa gente elegante buscara cómo refugiarse rápidamente. Eso agregó tensión a la escena, donde los ciudadanos funcionarios de casilla estaban abrumados de por sí atendiendo a la gente.
Como  Beto iba en silla de ruedas, tenía prioridad para pasar y mostrar su credencial sin tener que hacer fila.  Su mamá la llevaba en la mano y la entregó al presidente de la mesa, quien rápidamente localizó el nombre en las listas de electores.  El ambiente era de tensión, no por la presencia de Beto, sino por las señoras que exigían al presidente de casilla su derecho a no mojarse y se agolpaban bajo la carpa donde había mesas de funcionarios, urnas y representantes de los partidos políticos, vigilantes de cualquier movimiento en falso.
Y para agregarle emoción, esta reportera con su cámara fotográfica siguiendo a Beto, su mamá y su asistente personal.  Aunque de manera apresurada, mi compañero reportero Daniel Shifter y yo nos presentamos y acreditamos en la mesa como observadores electorales y en particular, observadores del voto de personas con discapacidad . Anuncié que iba a tomarle fotos.  El presidente de la casilla únicamente me preguntó si ya le había pedido permiso a la familia y no tuvo inconveniente en dejarme entrar y hasta invadir el espacio de los funcionarios de casilla.
               
Pero el horno no estaba para bollos; en una jornada electoral muy observada y en un entorno de desconfianza entre los representantes de los partidos políticos por las prácticas de fraude conocidas y otras insospechadas, el escandaloso click de mi cámara –zwrishchzzz—hizo saltar de su asiento al representante de un partido que gritó  desde el otro lado de la mesa ¡hey, está prohibido tomar fotos! 
En tanto, no podíamos perder el instante en el que doña Josefina, mamá de Beto, se colocaba frente a él mostrándole una mica con los emblemas de los partidos para que señalara con la vista el de su elección.  A la protesta respondí también con un grito “amable” mostrando mi acreditación del IFE – ¡Soy observadora del voto de las personas con discapacidad! No estoy fotografiando las boletas, sólo al joven.—  Mientras, doña Jose marcaba las boletas con la mampara móvil que le acercaron a la mesa los funcionarios de casilla para facilitarle la tarea. 
                               Doña Jose con la plantilla de comunicación aumentativa frente a Beto
Ella también estaba apresurada y nerviosa por el amontonamiento de gente, la presión de las señoras que no querían despeinarse con la lluvia y las suspicacias de los otros observadores.  Además había gente del ámbito artístico y empresarial que llamaban la atención de los presentes.  Alguien a mi lado dijo -- Olegario, te toca esta fila --  y sí, se trataba de Olegario Vázquez Aldair, heredero y director del corporativo de medios Grupo Imagen, todo engominado y perfumado.  
Familia, misión cumplida

A fin de cuentas, la familia Salas lo  logró. Una vez marcadas las boletas, don Guillermo, el papá de Beto, las tomó para ir a depositarlas a las urnas. Una atenta funcionaria se acercó a poner tinta indeleble en el pulgar de José Alberto, mientras otro marcaba su credencial de elector dejando testimonio de su participación en este acto cívico. Por último, Antonio, el asistente personal de este joven y quien siempre estuvo a su lado, lo condujo a la salida en la silla de ruedas.

Misión cumplida. Con gotas de sudor en la frente a  pesar del frio, con los cabellos mojados y abriendo los paraguas, la familia Salas sonreía. De esto se trata cuando se habla de la toma de decisiones con apoyos para facilitar el ejercicio de derechos de las personas con discapacidades.
Don Guillermo estaba satisfecho: “Estamos muy agradecidos con todos los funcionarios de casilla, todos fueron muy comprensivos y ayudaron a que saliera bien todo. Todo mundo vio por quien votó o el que quería vio pero ni modo porque es una forma en que haya confianza y que se vea que está escogiendo a aquel partido por el que él decide y él es muy claro, aunque no habla, con su expresión facial se puede ver claramente por cuál decide.”

Su hermano Fernando manifestó un deseo: “la verdad estoy muy contento porque sí se pudo hacer esto con regularidad y ojalá y en el resto de la República haya este tipo de oportunidades. ”
Daniel Schifter ya había tenido oportunidad de entrevistarlos para el programa de La Pirinola gira en la radio, y les preguntó qué les había parecido la accesibilidad, dijeron que en general no tuvieron problemas.
Antonio Ortega, su asistente, nos platicó sobre el papel que él juega en la vida cotidiana de Beto: lo apoyo en todo, vestirlo, bañarlo, llevarlo a la escuela”. Don Guillermo dijo de Antonio “lo quiere mucho, yo veo que cuando le pasa algo se preocupa, es muy buena persona y se ha tomado muy enserio su trabajo.”
José Alberto lo logró, fue un trabajo de equipo. Y su primera vez ejerciendo el voto provocó el activismo de su hermana Elisa, quien al llamar la atención sobre una deficiencia en la capacitación a ciudadanos funcionarios de casilla, logró que el IFE diera un paso más allá de lo que establece la ley electoral  y refrendara el derecho a la no discriminación de todas las personas con discapacidad.
Audio (entrevista con familia Salas) 


                               Beto con su papá, su asistente y un hermano


Sensibilidad y educación cívica facilitarían el voto de personas con discapacidad
Como parte del ejercicio de observación electoral al que denominamos “Yo Elijo”, una iniciativa de La Pirinola A.C en conjunto con Fuerza Ciudadana y Dis-capacidad.com, Daniel Schifter, joven reportero de La Pirinola, amante de la música, con discapacidad por síndrome de Asperger, y esta reportera salimos el pasado domingo 1 de julio a conocer si las personas con discapacidad en la ciudad de México ejercen su derecho a votar como todo ciudadano y si las casillas de recepción del voto, los ciudadanos funcionarios que las atienden y el entorno social y físico están preparados para facilitar este derecho. 
En grupos de 2 o tres personas, entre quienes había personas con discapacidad visual, auditiva, motora e intelectual, recorrimos varias zonas de la ciudad. Estuvimos reportando en twitter como #YoElijoMX
                 Señor en silla de ruedas mostrando su dedo entintado

Se trató de la jornada electoral más concurrida en México, según ha informado el Instituto Federal Electoral (IFE), con 63% de participación de los ciudadanos registrados. En la capital mexicana la participación fue del 66% , 4 millones 770 mil personas acudieron a las casillas, un récord.
No se tiene registro de cuántos electores inscritos tendrían alguna discapacidad, el Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF) no tiene ese dato, como no lo hay tampoco a nivel federal. Pero más allá de la cantidad de votantes, lo interesante era ver si jóvenes y adultos con discapacidad estarían interesados en participar y si podrían hacerlo.

En México, hay que decirlo, la historia de las elecciones está marcada por la sombra del fraude y la desconfianza entre partidos políticos por las trampas que se sabe, hacen unos y otros para ganar. Por ello son ciudadanos elegidos al azar y capacitados por la autoridad electoral, los encargados de recibir el voto de los ciudadanos, verificar que cuenten con una credencial válida y que sólo voten una vez. Con la debida capacitación, son los ciudadanos funcionarios de casilla la máxima autoridad en las mesas de votación, ellos deciden si alguien cumple o no las condiciones para votar.

También hay que decir que los lugares donde se colocan las casillas están dentro de la comunidad,  están en el patio de una casa del vecindario, en una escuela, en centros deportivos e instalaciones consideradas neutrales. Esto hace que no haya un estándar en las condiciones de accesibilidad física en las casillas. La autoridad electoral busca, según nos explicaron en la capacitación como observadores, que haya las mejores condiciones de accesibilidad, pero no siempre encuentran los lugares adecuados. La misma falta de accesibilidad que hay en general en la ciudad de México, se reproduce en el universo de las mesas de votación.

Con Daniel recorrimos 12 casillas durante toda la jornada en la  delegación Magdalena Contreras, a lo largo de avenida San Francisco, al sur poniente de la ciudad.  En todas había obstáculos para las personas en silla de ruedas o usuarias de muletas o bastones. Hubo una notoria participación de personas de la tercera edad, con dificultades para caminar, y algunas se quejaban de esta falta de accesibilidad. Pero ahí lo que está ausente es la idea de accesibilidad en las construcciones. Aquí algunos ejemplos:

- Una entrada con una amplia banqueta aparentemente sin obstáculos, pero tan desgastada, que se atascaban las ruedas de una silla
- Una calle tan estrecha y de doble circulación, que quienes llegaban en auto se estacionaban sobre la banqueta, obligando a la gente a caminar por el asfalto
- Una señora nos señaló el riesgo de que la gente hiciera la fila justo al lado del paso vehicular
- Dentro de las casillas,  para llegar a las mamparas para el voto en secreto había que subir o bajar escalones
- Encontramos varias entradas con amplias rampas, muy accesibles, pero rematadas con escalones al final.
                          

En una de estas casillas encontramos a Mauricio, un joven con discapacidad motora por parálisis cerebral, que caminaba apoyado en bastones para no perder el equilibrio. A él no le ofrecieron el sello con el que cuenta el IEDF ni la mampara portátil que se puede apoyar en la mesa para mayor seguridad. Después de marcar sus boletas se acercó a la mesa para pedirle a una funcionaria que le ayudara a doblarlas. “No, no lo puedes ayudar”, dijo el presidente de casilla, “no está permitido”. Es por aquello de que el voto debe ser libre y secreto, pero nosotros intervenimos, aunque no nos estaba permitido, y le dijimos a la chica, “puedes ayudarle si él te está solicitando el apoyo, no hay problema.”
Mauricio nos dijo al salir de la casilla que tuvo temor de tirar la mampara porque no tiene un buen soporte y que él recomendaría que para solucionar estos problemas se implemente el voto electrónico para beneficio de personas con discapacidad. 
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En general, los ciudadanos encargados de las mesas de votación  tenían poco conocimiento del material accesible con el que contaban, las plantillas Braille, la mampara especial, el sello que se coloca en la muñeca, que por cierto, le habría servido a Mauricio. Pero el presidente de casilla nos dijo, “aquí tenemos el sello, pero el capacitador nos dijo que mejor lo tuviéramos guardado”.
Para comprender cuáles son los obstáculos que persisten, hay que insistir en que en las elecciones no hay más discriminación o ignorancia sobre la discapacidad que la misma que hay en la vida cotidiana y en otros ambientes sociales.  Los  funcionarios de casilla nos compartieron anécdotas y expresiones como: 
- "Vino un señor ya grande que no oía y había que gritarle para que entendiera."
- "Recibimos a una muchacha con Síndrome de Down y pues como estaba malita dejamos que la acompañara su mamá."
Entre las anécdotas que nos compartieron, un presidente de casilla nos comentó que llegó un señor a pedirles si dejaban que su mamá, de 90 años, votara desde su auto estacionado afuera de la escuela donde se instaló la casilla. La instrucción es estricta en cuanto a que las boletas no deben salir de la mesa. Pero todos convinieron en que podían darle las facilidades a la señora que ya no podía caminar y que tenía mucha ilusión de votar como lo hacía en cada elección.  Dos funcionarios llevaron el material de votación hasta el  coche  y ellos depositaron en las urnas las boletas marcadas por la señora. Todos estaban felices de haberle facilitado la participación.
En general, encontramos gente dispuesta a eliminar las barreras, en la medida de sus posibilidades. Un caso notable de solución a la falta total de accesibilidad lo encontramos en otra casilla instalada en una escuela. Aunque la mayoría de las mesas estaban a la entrada en un patio bastante accesible, otra tuvieron que instalarla en un segundo patio al que se llegaba bajando un bloque de 10 escalones. Algo imposible para usuarios de silla de ruedas, bastones, con movilidad reducida y personas de la tercera edad.
                Casilla al pie de una escalinata
Pero encontraron una solución: un funcionario recibía a la persona en el patio de arriba, al pie de la escalinata y le pedía su credencial de elector, iba por las boletas y se las levaba junto con la mampara especial para que votara en secreto. El funcionario regresaba con las boletas marcadas y dobladas para depositarlas en las urnas.  Todo esto a la vista de los observadores y representantes de partidos, para evitar suspicacias.  Y se hizo la accesibilidad. 
Observamos que, en general, la ciudadanía eliminaba las barreras físicas para favorece el voto de sus ciudadanos con discapacidad, --otros observadores de #YoElijo  reportaron en twitter que en Santo Domingo, un usuario de silla de ruedas desistió de votar al no poder entrar a una casilla—aunque los movía más la compasión que una conciencia sobre la no discriminación e igualdad de derechos.  

Daniel Schifter comentó sobre su participación como observador electoral:  “Yo me llevó que fue una experiencia padre porque pudimos dar cuenta que las personas con discapacidad podemos ejercer nuestro voto libremente y eso sirve para que el IFE siga haciendo estas tareas para incluir más a las personas con discapacidad ya que tienen un derecho y es obligatorio para elegir libremente a sus gobernantes.” 

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